domingo, 18 de febrero de 2018

lunes, 5 de febrero de 2018

SUMARIO PROFÉTICO

Un sumario general de
LA PROFECÍA

Clarence E. Lunden
Traducción del inglés:Santiago Escuain



La esperanza de la Iglesia es la venida del Señor. Como creyentes, no esperamos que sucedan acontecimientos proféticos mientras estamos en la tierra. Nuestro hogar es el cielo, y esperamos al Salvador para nuestra liberación corporal de este presente mundo malo que está hundiéndose en la perdición. Esta esperanza se materializará cuando oigamos el clamor de victoria y seamos arrebatados para reunirnos con el Señor en el aire, para estar para siempre con Él en la casa del Padre. A continuación del arrebatamiento de la Iglesia con los santos del Antiguo Testamento, cuando en aquel tiempo todos en Cristo serán resucitados y transformados para estar para siempre en el cielo, la tierra comenzará a sufrir cambios (Ap 6).
Durante dos mil años se ha mantenido en suspenso el cumplimiento de la profecía a causa del «misterio», hasta que haya entrado «la plenitud de los gentiles» (Ro 11:25). El Apóstol Pablo fue el primero y único en recibir una revelación del «misterio». Todo el período de la iglesia, incluyendo el juicio del falso cuerpo profesante, es un misterio conocido actualmente sólo por el verdadero creyente que tiene la unción del Espíritu. Pablo recibió, por revelación, la verdad de la Iglesia tocante a su carácter, la administración en testimonio durante su estancia en este mundo, y el orden y la conducta en la reunión de la asamblea para doctrina, partimiento del pan, comunión y oraciones, y también su arrebatamiento en asociación con Aquel que como Hombre será Cabeza sobre todas las cosas creadas (Ro 16:25; Ef 3:8, 9).
Juan estaba dando, por revelación, el futuro establecimiento del gobierno y de la bendición en la tierra mediante la Iglesia. La Iglesia estará asociada con Cristo en gloria administrativa en el trono como aquellos que moran en los cielos. Juan nos muestra también el desarrollo y la culminación de la terrible apostasía y violencia que cierran la historia de la iglesia incrédula, desobediente, profesante, que es dejada aquí para sufrir la ira de Dios, mientras que la verdadera asamblea mora en gloria en los cielos, más allá del fragor del retumbar del juicio.
Probablemente, las condiciones de la época en que la verdadera iglesia haya partido no darán evidencia inmediata de cambio, y las organizaciones religiosas proseguirán de una forma muy parecida a antes. Probablemente habrá agitación al desaparecer la compañía de los creyentes. Indudablemente se emprenderá una búsqueda, para confusión de los que la emprendan. El hecho de que no se hallen cuerpos y que todo haya quedado tal como estaría si los creyentes estuviesen presentes, será desde luego un enigma para los que moran sobre la tierra. Aumentará la observancia externa de las tradiciones a fin de aliviar la conciencia, y la idolatría dará satisfacción externa al corazón agitado y alienado de Dios (Ap 9:20).
Parece haber dos esferas sobre las que se centra la luz profética — la romana (occidental) (Ap 8:7), y Tierra Santa (oriental) (Ap 9:1-4). El término tierra incluye tanto las partes occidental como oriental. Es una expresión moral para establecer la parte de la tierra que tiene una relación conocida con Dios, al menos en cuanto a profesión. Habrá la predicación de un evangelio en la tierra después del arrebatamiento de la Iglesia. Proclamará la venida del Rey, del Mesías de Israel, tan largamente prometido, que reinará en justicia sobre el trono de Su padre David.
Después que haya sido predicado el evangelio del reino (Mt 24:14), las naciones que se hallan dentro de los límites de las cuatro monarquías, descritas por Daniel en el segundo capítulo de su profecía, quedarán también incluidas junto a Israel en la tierra profética. Será la tierra profética la que será entonces juzgada (Is 26:9), no todo el mundo geográfico.
De las cuatro monarquías (o bestias) que se mencionan, Babilonia, Medo-Persa, Griega y Romana, esta última será avivada en los últimos días, cuando se llenará la iniquidad y el pecado, para encabezar una tierra abiertamente opuesta a Dios y a Su Cristo. Antes que pueda ser plenamente introducido el día milenial, caerá lo que queda de estos orgullosos instrumentos del gobierno y de la ira de Dios, como parte de la gran imagen descrita en Daniel 2. La imagen quedará totalmente aplastada por el Hijo del hombre cuando Él llegue a tomar Su reino en justicia.
El Apóstol Pablo escribe acerca de cómo «ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles». El primer cambio para la tierra de parte de Dios será la eliminación de este endurecimiento (Ro 11:25). Algunos de los judíos, designados como «sabios» o inteligentes, procedentes de las dos tribus que entonces volverán a Palestina, enseñarán al despertado remanente (Dn 12:3). El resultado será un testimonio en Jerusalén. Será en este punto, o justo antes, que alguna gran potencia marítima, posiblemente de Europa, asumirá la causa de los judíos, no sólo en llevarlos a su tierra en grandes números (Is 18), sino que posiblemente será la misma potencia que concertará con ellos un pacto de protección por siete años (Dn 9:27). Al concluir los primeros tres años y medio de este pacto, éste será quebrantado, acto que introducirá la gran tribulación sobre las dos tribus que han regresado. Los primeros tres años y medio son a veces designados como «principio de dolores».
Al principio, probablemente habrá prosperidad al volver los ricos judíos a su tierra con los tesoros recogidos durante la era cristiana (Is 2:7), y la civilización florecerá en Jerusalén y sus alrededores (Is 17:9-11). Surgirá un popular líder con un trasfondo religioso para conducir al pueblo. Poco después, llegará a ser su rey (Dn 11:36).
Desde el comienzo, habrá un remanente piadoso distinguido de la masa del pueblo. Este remanente no participará del pacto, del culto ni de los sacrificios, siendo el sacrificio de ellos un corazón contrito, que el Señor no despreciará (Sal 51:17). Surgirán falsos maestros en y alrededor de Jerusalén (Mt 24:24).
Procedente de Occidente, durante este mismo período, surgirá un gran líder que triunfará en una brillante conquista incruenta (Ap 6:2), sometiendo a las naciones de occidente, al menos por un breve tiempo. La agitación debida al despotismo producirá una forma de guerra civil (Ap 6:4), quizá diferente de otras anteriores en que será más caótica y generalizada; se matarán «unos a otros». Esto puede que sea resultado de diferencias en cuestiones locales como trabajo contra capital, disputas raciales, y, al ir volviéndose las condiciones más duras, por la relajación de la mora, por el placer y el beneficio, siendo estas dos cosas el objeto del hombre caído. El día del placer y del beneficio está ya sobre nosotros. ¡Cuán cercana debe ser la venida del Señor!
Como resultado de un período de prolongadas luchas civiles y de que las energías quedarán consumidas en guerras asoladoras, la agricultura sufrirá. El aumento de población, que ya se ha transformado en un problema, añadirá a un hambre extendida (Ap 6:5, 6), especialmente entre las clases trabajadoras. Espectáculos terribles acompañados de señales del cielo causarán terror, al extenderse la pestilencia y la muerte por una parte de la tierra profética (Ap 6:8).
Nunca ha habido un tiempo en que Satanás no ataque al pueblo de Dios, y el tiempo al que se hace referencia aquí no es ninguna excepción. Se oye a los mártires clamando desde debajo del altar pidiendo venganza contra los que moran sobre la tierra (Ap 6:9, 10), que son las gentes religiosas que han rechazado el cielo, en lugar de tomar el camino del rechazamiento junto a un Cristo ascendido y glorificado a quien el mundo ha echado fuera. Aquellos que habían sido un pueblo privilegiado, habiéndose apartado de la verdad, caerán víctimas del engaño de Satanás y vendrán a ser los instrumentos en sus manos para perseguir y dar muerte al remanente testificante de los judíos, todos los que de ellos puedan encontrar. A los mártires se les dice que reposen hasta que sus «hermanos» y «consiervos» sean muertos como ellos (Ap 6:11).
Al llegar a este punto del desarrollo profético, Satanás será echado del cielo a la tierra, provocando una tremenda convulsión, especialmente en Occidente (Ap 12:7-9). No teniendo ya más posibilidad de obrar desde el cielo, sus energías se concentrarán desde entonces en la tierra. Aunque estará personalmente presente para dirigir las cosas, siendo un ángel caído, no será visto. Entrará en la lucha política, reuniendo al Imperio Romano, pero en una forma nueva y diferente, nunca antes conocida, con diez cuernos y siete cabezas, las cabezas coronadas (Ap 12:3). La cola del dragón (Satanás) arrastrará la tercera parte de las estrellas del cielo al caer a la tierra (Ap 12:4). La «tercera parte» designa al Imperio Romano, la entonces recién formada coalición de diez naciones, pero sin que todas ellas tengan un rey como más adelante hacia el fin. El arrastramiento con la cola sugiere que estarán bajo un control religioso foráneo, pero dictado por Satanás, no por el cielo (Ap 9:15). El terremoto mencionado es este cambio de poder sin precedentes, ahora políticamente de una manera absoluta en manos de Satanás (Ap 6:12-14). El fin que Satanás tiene a la vista, y que seguirá, es ser adorado en la tierra. Sin organización eclesiástica, Satanás no tendría instrumentos apropiados mediante los que actuar (Ap 17:7).
La iglesia de Roma, llamada la «mujer» en su forma gobernante (Ap 17:18), la «ramera» en su forma religiosa corrompida en la que cae y es destruida (Ap 17:1-5), será el instrumento maduro y listo para ser empleado por Satanás en la conformación del nuevo orden sobre la tierra poco después que sea echado del cielo (Ap 17). La iglesia de Roma siempre ha tratado de influir en los gobiernos, y es precisamente una organización así la que puede ser empleada para hacer llevar a toda la masa de la cristiandad a la idolatría y al culto a Satanás (Ap 18:2). Naturalmente, la «ramera» tendrá «hijos», las denominaciones protestantes que abrazan principios romanistas (Ap 2:23). El movimiento ecuménico podría ser una premonición de esto. De esta manera, el mundo político romano será controlado por un gobierno religioso durante una parte de los últimos tres años y medio de los siete años proféticos que deben todavía transcurrir.
Al quedar subvertido el gobierno, los hombres se quedarán sin protección. El temor de lo que va a sobrevenir a la tierra abrumará de tal modo a los hombres que serán llevados a la desesperación, pidiendo a las peñas y a los montes que caigan sobre ellos para ocultarlos de la ira del Cordero (Ap 6:16). El terror abrumará la tierra occidental que estuvo en el pasado en posesión de las más preciosas verdades, y que, si son creídas en el corazón, no sólo ocultan el alma de la ira de Dios sino que llevan al más vil pecador a Su eterno favor por la fe, dando paz ya ahora en medio de un mundo angustiado (Hch 10:36). Pero en el tiempo al que aquí se hace referencia ya no habrá para ellos oportunidad de misericordia. El remordimiento y el terror lucharán por dominar el corazón humano.
Pero la ira del Cordero no ha llegado aún. Se trata del lejano tronar de un juicio tan terrible que si no fuese que los días serán acortados, ninguna carne sería salva (Mt 24:22). Alguna carne será salva; y en el intervalo, antes del anuncio de más duras calamidades, somos invitados a ver qué está haciendo Dios para ensalzar Su gran nombre (Ap 7). Ciento cuarenta y cuatro mil de los hijos de Israel (un número simbólico), así como una gran compañía de gentiles que nadie podía contar, de todas las naciones, son presentados como los trofeos de la gracia de Dios para salir de gran tribulación y tener un puesto especial en el reino. Estos gentiles puede que sean los mismos que las ovejas de Mateo 25, que han creído a los predicadores judíos que saldrán a todos los gentiles de la tierra profética antes que venga el «fin» (Mt 24:14). Las oraciones de los mártires, anteriormente mencionados, serán entonces llevadas al cielo, lo que precipitará los siguientes y abrumadores juicios (Ap 8:3-5).
Las ocho almas de los días de Noé prefiguran a los que no sólo serán salvados para constituir la nueva tierra milenial sino también a los que poblarán la tierra en el estado eterno (1 P 3:20).
Si en el tercer sello la clase trabajadora sufrió el hambre, aquí los grandes de la tierra, el capital, las clases altas, caen bajo el juicio, y sus propiedades caen con ellas. Supongo que se les hace sentir cuán pequeño realmente es el hombre cuando Dios quita Sus bendiciones diarias por las cuales muestra el hombre muestra tanta ingratitud. Toda soberbia será abatida.
El siguiente juicio dentro de la tierra romana tiene que ver con un gran poder (una montaña) echado a las masas del pueblo, volviéndolo a la apostasía (Ap 8:8, 9). (Apostasía es el abandono de una posición que se conoce o se profesa.) El comercio llega entonces a su fin. ¡Qué terribles condiciones se apoderarán de la tierra! La «estrella» que se ve caer podría ser el abandono de toda relación con Dios, incluso en profesión externa, por parte de un líder popular del mundo occidental (Ap 8:10, 11). Este poder apóstata asume el control, lo que afecta a las mismas fuentes y canales establecidos de vida y bienestar dentro del imperio. Por medio de la influencia popular, la apostasía vendrá a ser parte de la administración gubernamental, afectando al final el comprar y el vender (Ap 8:12).
El juicio que alcanza a los gobernantes, y que se extiende a los poderes más subordinados, infundiendo la apostasía como verdad, y el culto a Satanás como si fuese Dios, exhibe el gran engaño que está teniendo lugar. El hombre quedará sin una apropiada dirección, y no habrá ni inspiración ni dirección en su vida privada. Las naciones que forman parte de la tierra romana, con sus líderes, se habrán apartado de Dios a Satanás, y la gran masa del pueblo los seguirá en este camino. ¡Qué emocional superstición se apoderará finalmente del llamado mundo cristiano!
En el Este, un líder religioso posteriormente designado como el Anticristo asumirá el control del pueblo apóstata de Judá y Benjamín, que habrá vuelto a la tierra (Ap 9:1-11). El primer ¡ay! presenta el sometimiento de este líder a las entenebrecedoras influencias de la morada de Satanás, encerrando como en una red religiosa a la masa de los judíos apóstatas, no sellados. La luz del cielo habrá desaparecido —¡qué tinieblas caerán! «Si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?» (Mt 6:23).
Los instrumentos empleados en juicio sobre las llamadas naciones cristianas de occidente no serán otra cosa que las fuerzas del ateísmo, que son entonces contempladas cruzando el Éufrates para atacar al Imperio Romano desde oriente (Ap 9:12-21). Tanto la espada como el veneno de la serpiente se dejarán sentir en Occidente, llegando hasta dentro del imperio. Esto consolidará la confederación judía y occidental como un solo frente contra el enemigo oriental. No sabemos hasta donde alcanzarán los efectos de este ataque, pero será suficiente para cerrar la brecha entre el Imperio Romano y la población en el área de Palestina. Dios traerá a las naciones contra el pueblo judío profesante. El Asirio comenzará sus actividades que finalmente lo llevarán también al juicio. Este abrumador poder del norte y del oriente no hará volver a los súbditos romanos de sus idolatrías.
Se ve una bestia surgiendo del mar y corriendo su carrera durante cuarenta y dos meses. De este modo quedará establecido el escenario para lo que sigue, el surgimiento de las dos bestias en sus actos finales de blasfemia. La primera bestia es vista ascendiendo del abismo, y su poder procede ahora directamente de Satanás (Ap 11:7). Es en su última forma un emperador con diez reyes coronados subordinados a él. Bajo esta forma, la bestia acude a asumir el control completo de la tierra y para ser adorado, finalmente como supremo sobre todos (Ap 13:4). Usurpa el derecho de Dios y de Su Cristo.
De las cuatro monarquías, la primera con la cabeza de oro fue la más gloriosa desde la perspectiva de la tierra (Dn 2:37-39). Pero la última, la romana, es la que ejercerá el mayor y más cruel poder, pero sólo por un poco de tiempo (Dn 7:19-21). Sin embargo, incluirá toda la crueldad simbolizada por las otras monarquías.
La segunda bestia de Apocalipsis 13 surge de la tierra (Ap 13:11), y su carácter es como poseyendo dos cuernos como de cordero, imitando a Cristo como profeta y rey. Es llamado «rey» por el profeta Daniel (Dn 11:36), y usurpa el puesto de Mesías, engañando a toda la tierra.
Los dos malvados instrumentos de Satanás, las dos bestias, surgirán en su última forma blasfema durante los juicios de la tribulación para intentar oponerse a la venida del reino del Hijo del Hombre. Al ver el profeta al Cordero de pie en el Monte Sión con los «ciento cuarenta y cuatro mil» (Ap 14:1), el ángel con el evangelio eterno llama a todos a dar la gloria a Dios, porque ha llegado la «hora» de Su juicio. Serán estos dos malvados instrumentos los que llevarán a su punto culminante la gran apostasía de los judíos y de la falsa iglesia. Entonces habrá el culto directo a la bestia por medio del engaño impuesto por el falso profeta, lo que atraerá el juicio procedente del templo de Dios (Ap 16).
El testimonio público en Jerusalén cesará donde el anticristo ejerce su influencia, porque los dos testigos son muertos por la primera bestia.
Ahora, durante «una hora» (Ap 17:12), todos estarán en manos de la bestia romana, con los diez reyes y el Anticristo judío. Los diez cuernos pasarán al frente y junto con la bestia derribarán a la «mujer», quitándole su poder político, dejándola sólo como una «ramera», para que venga a ser morada de demonios. Poco después, será totalmente destruida por los diez cuernos y por la bestia.
Este arrebatamiento de poder gubernamental a la iglesia de Roma es mencionado en la Escritura como «Cayó Babilonia». Luego viene a ser morada de demonios. Este será el estado de la iglesia profesante justo antes de su destrucción final. Los diez cuernos han formado parte del Imperio Romano, pero estarán coronados y en actividad al sacudirse el poder gubernamental papista y al dar su poder a la bestia, cuando ésta asuma el carácter como ascendiendo del abismo. Al dar su poder a la bestia, pueden juntos atacar al Cordero cuando Él sale del cielo para establecer Su reino.
El poder de Satanás se manifestará primero en corrupción bajo la falsa iglesia apóstata, y luego en violencia bajo la bestia surgida del abismo. La otra bestia que surge de la tierra seguirá a la primera, como ya se ha indicado antes (Ap 13:11).
La falsa iglesia, con el título de la Gran Babilonia, será entonces totalmente destruida.
No es sorprendente que Juan quede sobrecogido de asombro al contemplar el terrible fin de aquello que había sido antes la depositaria de la más alta verdad que Dios jamás diese al hombre — de lo que Juan era apóstol (Ap 17).
Después que el primer grupo de mártires judíos sean muertos (Ap 6:9), habrá mártires gentiles que no recibirán la marca de la bestia ni la adorarán (Ap 15:2). Estos dos grupos, junto con los dos testigos que fueron muertos, serán resucitados y llevados a su reposo y recompensa (Ap 14:13).
Después de la inmisericorde tiranía de la última cabeza del Imperio Romano reavivado (Ap 16:8), el reino de la bestia comenzará a resquebrajarse, sus propósitos a frustrarse, y su territorio comenzará a ser cercenado por las hordas procedentes de Oriente (Ap 16:10). Desesperada, concentrará sus ejércitos y marina cerca de Jerusalén para la lucha con las naciones del este y del norte que se han reunido en Armagedón para la última batalla (Ap 16:12, 16). Desde sus naves afligirá a Asur y a Eber (Nm 24:24).** El Mediterráneo El Golfo Pérsico
El cielo se abrirá entonces y vendrá el Hijo del Hombre como el Cordero, con un cortejo siguiéndole, puros y resplandecientes, todos ellos montados en caballos blancos (Ap 19:11-15). Pero Él estará recubierto de una vestidura bañada en sangre, con Sus ojos como llama de fuego, y sobre Su cabeza muchas diademas. Es el Cordero, y Él solo, quien ejecuta el juicio sobre Sus enemigos, aquellos que han pisoteado Su sangre y que no han recibido el amor a la verdad para ser salvos. La bestia y el falso profeta serán tomados sin juicio y echados vivos al lago de fuego (Ap 19:20). En esta gráfica descripción en Apocalipsis 19:18, «todos, libres y esclavos, pequeños y grandes», son mencionados como muertos por la espada de Su boca.
Al mismo tiempo que viene «como ladrón» (Ap 16:15), se muestra «temible ... a los reyes de la tierra» (Sal 76:12). Todos los que acuden a la batalla de Armagedón y se oponen al Cordero al salir Él del cielo serán aplastados en una terrible venganza cuando Él afila Su resplandeciente espada. Los rebeldes que se unen a la bestia y al falso profeta serán muertos en la repentina venida del Cordero desde el cielo. El día del Señor habrá entonces comenzado. Estos reyes parecen desaparecer de la escena y ya no se vuelven a mencionar (Sal 83).
La venida del Cordero del cielo será algo misterioso, como ladrón en la noche. Es la singular venganza que caerá sobre los que habían desafiado abiertamente Sus celestiales derechos sobre todo. El hombre de pecado se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios (2 Ts 2:3, 4). Esto será un desafío directo a Dios. El Cordero hace frente a este reto como un rayo. Viene como ladrón en la noche. Sin advertencia, excepto Su Palabra dada antes, mata repentinamente con la espada de Su boca a los seguidores de la bestia y del falso profeta.
El Señor usará ángeles para limpiar su reino de todo lo que ofende. Esta purificación comenzará en Jerusalén, porque Jerusalén tuvo la mayor luz. Cada nación de la tierra profética sentirá el ardiente aliento de la ira del Cordero, y también los de fuera que se inmiscuyan con Su pueblo, que es ahora objeto de Su misericordia. Pero antes de poder mostrar misericordia, ha de disciplinar a Su pueblo. Su vara para el castigo en los tiempos antiguos fue Asiria, y el Asirio volverá a ser empleado, junto con las otras naciones del Salmo 83, para poner a Su pueblo de rodillas. Egipto intentará interceptar el primer ataque del Asirio, pero es echado atrás y tomado (Is 20). Cuando Jerusalén quede totalmente humillado y los sacerdotes y los ancianos estén llorando entre el porche y el altar clamando por misericordia, entonces Dios quitará al Asirio, o ejército del norte (Jl 2:17-20) e introducirá la bendición, derramando Su Espíritu en medio de ellos.
Con esto, la tierra quedará rápidamente limpia. «El Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud» (Ro 9:28). Los enemigos dentro serán echados de la tierra, al volver Judá primero para gozar de la bendición del Señor que enriquece y que no añade ningún dolor. Así, la presente edad quedará clausurada en juicio (Jer 25:30-33).
Los pies del Señor se afirmarán sobre el Monte de los Olivos (Zac 14:4). Esto no será como cuando fue visto viniendo del cielo para aplastar a Sus enemigos. ¡No! Esto será el comienzo de la nueva era. Esta venida será introducida por la plácida manifestación de Sí mismo —«este mismo Jesús» de Hechos 1. No es necesariamente la exhibición de Sus manos y Sus pies como más adelante, sino una sosegada supresión del velo, similar a la primera vez que José se dio a conocer a sus hermanos (Gn 45). Todos los demás recibieron orden de salir. Este desvelamiento los turbó. Más tarde, cuando su padre Jacob murió y estaban viviendo en Gosén, y habiendo reflexionado profundamente acerca de su conducta para con José, quedaron totalmente restaurados (Gn 50:15-21). Reconocieron a aquel que había descendido por ellos a la muerte, para poder ir por adelantado y preservar la vida.
Los 1.290 días mencionados en Daniel 12:11, con 30 días adicionales sobre los 1.260 días relacionados con la gran tribulación, dan inicio a la nueva era. Habrá aún otro breve período de 45 días antes que la indignación sea quitada de toda la nación, que mientras tanto está regresando a la tierra por fe. El gran Asirio, mencionado como Gog en Ezequiel 38:17, 18, ha de volver aún a Jerusalén para ser destruido antes que Sión pueda ser fundada. Las doce tribus volverán antes que el Asirio ataque Jerusalén por segunda vez (Is 10:24-34).
Dios reunirá a todas las naciones de la tierra profética a Jerusalén para la batalla, para poder derramar Su indignación sobre ellas (Sof 3:8). Esta vez la vara va más allá de lo que Dios ha ordenado y tratará de tomar posesión de la tierra amada (Hab 1). Como enemigo, Gog acude como una nube, y el Señor planta Su tienda alrededor de Su casa (Zac 9:8), y Su pueblo estará allá morando en seguridad (Ez 38:10-18), siendo Jehová su confianza. Gog reunirá a toda la tierra como los peces son recogidos en una red —quizá el comunismo (Hab 1:15). Las doce tribus que ahora han regresado tendrán primero miedo y acudirán a Egipto para pedir ayuda (Is 31:1, pero finalmente oirán a los maestros que les serán enviados (Is 30:18-21), y se resignarán a confiar en Jehová. Cuando el Asirio ataque, Jehová será la paz (Mi 5:5).
Las naciones atacantes se reunirán probablemente en círculo alrededor de Jerusalén (Jl 3:15; Zac 12:2, 3). Gog acudirá desde el norte; Edom, al sur, ha sido responsable de esta confederación de naciones. Al tener lugar la batalla, el Señor rugirá desde Sión contra Gog y toda su hueste. Subirá el furor en el rostro de Jehová. Los medios empleados serán fuego, pestilencia y la espada, y el Asirio, Gog, caerá sobre los montes de Israel. Se necesitarán siete meses para sepultar a los muertos —y siete años para quemar la madera— procedente de la batalla. Este juicio de las naciones en Jerusalén se extenderá hasta trescientos kilómetros a Edom (Abd).
En este conflicto final que decide la controversia de Sión, Jehová habrá de aparecer en Su gloria judicial. Entonces se establecerá el trono de Su gloria (Is 14:32) y todo ojo le verá. «Y mirarán a mí, a quien traspasaron» (Zac 12:10), y habrá un gran lamento como jamás lo ha habido, al darse cuenta de que ellos fueron quienes causaron las heridas. Este es el día de la expiación (Sal 130). Él exhibirá Su Iglesia delante de todos, como identificada con Él como Su esposa.
Al tener lugar la restauración de todas las cosas, introduciendo el día milenial, cambiará la inclinación de los seres de la creación. El león comerá paja como el buey, el niño jugará con la serpiente (Is 11:1-9; Is 65:17-25). El Espíritu será derramado entonces. La tierra será distribuida, de modo que cada tribu tendrá su heredad tocando directamente el Mar Mediterráneo; algunas de ellas lindarán con el Río Éufrates en el este (Ez 48). Desecha la maldición, la vegetación florecerá (Am 9:13). Satanás y todas sus huestes quedarán encadenados por mil años (Is 24:21, 22). El reposo, la paz y la prosperidad llenarán aquel plácido reino, extendiéndose hasta que la tierra quede cubierta del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar (Is 11:9).
Al final del período del milenio de reposo y esplendor, Satanás será soltado para la última prueba del hombre. Miríadas de los que han estado aceptando las bendiciones de aquella era de bondad pero que nunca han aceptado personalmente a Jehová como Rey y Salvador seguirán a Satanás al engañar a todos los que no son de recto corazón, y los lleva a atacar la ciudad amada. Fuego del cielo pronto termina con ellos, mientras que Satanás es echado para siempre al lago de fuego (Ap 20:7-10).
Llegará entonces el momento para el tercer establecimiento del trono. El primero tuvo lugar para recompensar a los santos celestiales y para proveerles de vestiduras limpias y resplandecientes (2 Co 5:10; Ap 19:8), el segundo para disponer el reino sobre la tierra por mil años (Mt 25:31), y esta vez será para juzgar a los muertos (Ap 20:11). ¡Qué solemne tribunal será! No habrá posibilidad de réplica, sino que se pronunciará la sentencia, y ésta de boca de Aquel que hubiese podido ser su Salvador para librarles de esta eterna condenación. Serán lanzados al lago de fuego (Ap 20:15).
Aparecerán en el horizonte un nuevo cielo y una nueva tierra. Todas las cosas serán hechas nuevas, y ya no habrá más mar (Ap 21:1-8). La ciudad celestial se posará sobre la tierra. Dios mismo enjugará todas las lágrimas; el dolor y el clamor se desvanecen al pasar las cosas primeras. En el cielo, todas las diversas familias, cada una de ellas en su puesto, gozarán de la bondad de un Dios que honra a aquellos que honran a Su Hijo, inclinándose por la gracia a Su Palabra (Ef 2:7). La esposa, ahora con Cristo como Hombre, comparte para siempre la honra del Hijo en su hogar en la casa del Padre, mientras el Padre derrama Su excelsa bondad sobre los hijos en Su seno (Ef 3:21).
Quizá seas un joven en la escuela, un padre joven o una persona anciana. ¿Cuál es tu expectativa, tu destino — el cielo o el infierno? ¿Estarás en aquella luz inmaculada, o te encontrarás donde el gusano (la conciencia) no muere y donde el fuego (el castigo eterno) no se apaga jamás? (Mr 9:44). Tu elección ya está hecha en este mismo momento, porque este momento es todo lo que tienes a tu disposición. Sé sabio y actúa para tu bien eterno, «antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo» (Ec 12:6). Él está a la puerta y llama. ¿Abrirás la puerta, para que Cristo pueda entrar?
Que estas breves meditaciones acerca del destino final sirvan para despertar cada corazón a la conciencia de la solemnidad de la vida y a la importancia de las decisiones que vamos tomando, paso a paso a lo largo del camino, hasta que entremos en las escenas donde todas las cosas son de Dios, donde Él nos ha reconciliado consigo para siempre, si estamos descansando en la obra consumada de Cristo, el eterno Hijo de Dios.



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miércoles, 24 de enero de 2018

LA NO PREEXISTENCIA DE CRISTO

http://www.realchrist.info/1-14.html

 

1-14 Jesús no preexistió: ¿y qué?


2 Jn. 11 habla de cómo la enseñanza de que Jesús no era verdaderamente humano se asocia con "malas obras". Seguramente la implicación es que las buenas obras se inspiran en una verdadera comprensión de la humanidad del Señor, y el mal funciona al negarse a aceptar esta enseñanza. Las pruebas de autenticidad que ordenó Juan se centraron en dos cosas simples: ¿Quienes acuden a ustedes poseen una comprensión verdadera de la naturaleza de Jesús? y aman Las dos cosas van juntas. Y son una prueba justa incluso hoy. Porque donde no hay amor, la verdadera doctrina de Jesús no se cree verdaderamente, no importa cuán bellamente se exprese en palabras y en escritura.
Bold Prayer and Witness
Por lo tanto, en la ronda diaria de la vida, Él será una realidad viviente, como David contemplaremos al Señor Jesús ante nuestro rostro todo el día. Realmente creeremos que el perdón es posible a través del trabajo de dicho representante; y la realidad de su ejemplo significará más para nosotros, como una inspiración viviente para elevarse por encima de nuestra naturaleza inferior. Apreciar las doctrinas de la expiación nos permite orar de manera aceptable; "tenemos audacia y acceso con confianza por la fe", no solo "por fe", sino como resultado de la fe (Efesios 3:12). Hebreos a menudo usa la palabra "por lo tanto"; debido a los hechos de la expiación, podemos por lo tanto ven con valentía ante el trono de Dios en oración, con un corazón verdadero y una conciencia clara (Hebreos 4:16). Esta "audacia" que la expiación ha permitido se reflejará en nuestro ser 'audaz' en nuestro testimonio (2 Corintios 3:12; 7: 4); nuestra experiencia de justicia imputada nos llevará a tener una confianza que exuda a través de todo nuestro ser. Esta es seguramente la razón por la cual 'audacia' fue una característica y lema de la iglesia primitiva (Hechos 4: 13,29,31; Efesios 3:12; Filipenses 1:20; 1 Timoteo 3:13; Hebreos 10: 19; 1 Juan 4:17). Esteban realmente creía que el Señor Jesús estaba de pie como su representante y su abogado ante el trono de la gracia. Aunque condenado por un tribunal terrenal, hace su apelación con confianza ante el tribunal del Cielo (Hechos 7:56). Sin duda, se inspiró más en la verdad básica de que quien confiese el Señor Jesús antes que los hombres,
La conexión entre la expiación y la fe en la oración también se pone de manifiesto en 2 Cor. 1:20 RSV: "Porque todas las promesas de Dios en él son sí. Por eso pronunciamos el Amén a través de él". Las promesas de Dios fueron confirmadas a través de la muerte del Señor y del hecho de que Él murió como la simiente de Abraham, habiendo tomado sobre Sí mismo la simiente plural de Abraham en representación (Romanos 15: 8,9). Debido a esto, "pronunciamos el Amén a través de [a causa de estar en] Él". Podemos decir sinceramente 'Amén', que así sea, a nuestras oraciones a causa de nuestra fe y comprensión de Su obra expiatoria.
Amor
El hecho de que el Señor Jesús no preexistió como persona necesita meditación. El tipo de pensamientos que nos vienen cuando estamos solos por la noche, mirando al cielo. Parece evidente que debe haber habido algún tipo de creación (es) anterior (es), por ejemplo, para la creación de los Ángeles. Dios existió desde el infinito, y sin embargo, hace solo 2.000 años tuvo Él a su único y engendrado Hijo. Y ese Hijo era un ser humano para salvar a los humanos, solo unos pocos millones de nosotros (si es que eso), que vivió en un lapso de tiempo de 6.000 años. En el espectro del tiempo y el espacio infinito, esto es maravilloso. Que el único Hijo de Dios debería morir por unos pocos de nosotros aquí, nosotros que nos arrastramos en la superficie de este pequeño planeta por un momento tan fugaz de tiempo. Él murió para que Dios pudiera resolver nuestra salvación; y el amor de Dios por nosotros se asemeja a un joven que se casa con una virgen (Is. 62: 5). El Dios Todopoderoso, que existió desde la eternidad, se compara con un primer contador de tiempo, con toda la intensidad y alegre expectativa y falta de desilusión. Y más que esto. El Jesús que no preexistió pero que era como yo, murió por , de la manera vergonzosa que lo hizo. Nuestros corazones y mentes, con todos sus poderes, están perdidos en la perspectiva ilimitada. Su amor puro por nosotros, su condescendencia, debería significar que también debemos extendernos a las vidas de todos los hombres, sin pensar que están por debajo de nosotros o demasiado insignificantes o distantes de nosotros. No es de extrañar 1 Jn. 4: 15,16 describe la creencia de que Jesús es el Hijo de Dios al creer el amor que Dios tiene para nosotros.
El verdadero cristianismo sostiene que las relaciones personales importan más que cualquier otra cosa en este mundo, y que la verdadera forma humana de vivir es, en el último análisis, entregarnos con amor, constantemente y sin reservas a Dios y a los demás. Y sin embargo, esto está en última instancia enraizado en el hecho de que estamos buscando sobre todo seguir el ejemplo de Jesús. Este ejemplo solo es real y real debido a la humanidad total de Jesús. Como Él enseñó estas cosas, también las vivió. La palabra de amor se hizo carne en él. En el nivel más profundo de la personalidad, la suya fue la vida humana perfecta que este mundo ha visto. Y precisamente por su humanidad, exactamente porque no era "Dios mismo" sino "el hombre Cristo Jesús", porque Jesús no preexistió, tenemos el patrón para nuestras vidas y nuestro ser. Para reclamar que Jesús era "Dios" es despersonalizarlo; destruye la maravilla de su carácter y todo lo que realmente era, es y será.
La realidad del juicio
Seremos juzgados en el hombre Cristo Jesús (Hechos 17:31 RV Mg.). Esto significa que el hecho de que Jesús no preexistió y era humano lo convierte en nuestro juez constante e insistente de todo nuestro comportamiento humano. Y exactamente debido a esto, argumenta Paul, ahora deberíamos arrepentirnos. Él es juez exactamente porque Él es el Hijo del hombre.
Conclusión
Juan hace tanto alboroto acerca de creer que Jesús vino en la carne porque quiere que sus hermanos tengan el mismo Espíritu que estaba en Jesús viviendo en su carne (1 Juan 4: 2,4). Él quiere que vean que ser humano, estar en la carne, no es una barrera en la que Dios pueda vivir. Como Jesús estaba en el mundo, así somos nosotros en el mundo (1 Jn 4:17 Gk). Esto es por qué es tan importante entender que el Señor Jesús era verdaderamente humano.

 


sábado, 6 de enero de 2018

EXHORTACIÓN(Romanos 9)

7 de enero 2018
Lectura: Romanos 9

De vez en cuando, perdemos la vista. Normalmente nos animamos al ver a las montañas grandiosas y lagos cristalinos. Nuestro camino espiritual tiene una vista tan maravillosa y llena de promesa para hoy y para el futuro, pero a veces la cambiamos por ceguera.

Mientras andamos en el camino hacia el reino, todos tenemos tiempos de dificultad que resultan en desanimo desafiando nuestra fe. Pero cuando ya no vemos la belleza del reino de Dios, nos debemos recordar de las bases de nuestra fe. Si no nos tratamos, corremos riesgo de caer en ceguera permanente. Aunque no menciona la ceguera específicamente, Pablo habla de sus hermanos israelitas que sufrieron la ceguera permanente en los primeros 5 versículos de Romanos 9. Se angustió por no poder hacer nada para cambiar su situación, pero queda claro que cada uno lleva su propia responsabilidad:

Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza.  (Rom 9:3)

Que cada uno cargue con su propia responsabilidad.  (Gal 6:5)

Considerando la actitud de Pablo por un momento, vemos una dedicación sincera y un ejemplo de amor según lo que predicó Jesús. Me pregunto entonces: ¿Estoy preparado a sacrificarme hasta tal punto por mis amigos? A lo menos, ¿estamos disponibles para ayudar a nuestros hermanos cuando observamos que su visión sufre? Recordamos que Cristo enseñó así del amor verdadero en Juan 15:

13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.

Eso lo hizo Cristo. Su amor hacia nosotros le motivó a sacrificarse. Y cuando nuestra visión se desenfoque, recordemos el sacrificio de Jesús, que nos sana y renueva la vista.

Hoy, para renovarnos la vista, quiero comentar de ciertas señales. ¿Cuales señales hay para indicar que la casa necesita  limpieza? Observamos polvo en los muebles, basureros llenos, manchas en la pared, hojas en el suelo, telaraña en el rincón, o cualquier otra indicación que la casa está sucia. Claro que hay señales de una casa sucia, pero estamos listos para limpiar. Es decir que no esperamos hasta que sobresalga la basura del basurero para comprar bolsas. Tampoco dejamos la compra de una escoba hasta que montones de hojas estén acumuladas en el suelo. Sabemos que la casa se ensuciará. Nos preparamos para tal ocasión.

Aun sí nuestra visión espiritual falla de vez en cuando, compremos con anticipación la escoba espiritual. Tal escoba debe incluir la palabra de Dios.

Otra  señal puede ser la misma nación de Israel. Israel es testigo de la existencia de Dios como dice Isaías 43:

Ustedes son mis testigos —afirma el Señor—,
      son mis siervos escogidos,
   para que me conozcan y crean en mí,
      y entiendan que yo soy.
   Antes de mí no hubo ningún otro dios,
      ni habrá ninguno después de mí. (43:10)

¿Cómo nos ayuda, Israel a aclarar la visión espiritual?—Por las señales cumplidas que nos prueban la existencia de Dios y la veracidad de su palabra. Cumplida fue la promesa a Abraham, Isaac y Jacob de hacer una nación de su descendencia (Gen 17:3-8; Gen 35:10-12; Deut 9:5) cuando también fue repetida a David, el rey de Israel (1 Crónicas 17:11-14). La descendencia de Abraham sí se multiplicó y tomó posesión de la tierra prometida. Pero después Israel fue dispersado por todas partes del mundo a como Dios profetizo la consecuencia de la desobediencia de la nación (Deut 28:15, 25-26, 36-37; Deut 31:16-18; Eze 39:28). La historia muestra el cumplimiento de la palabra de Dios en cada detalle. No hubo una nación de Israel durante más que 2 mil años. Contra toda probabilidad humana, los judíos sobrevivieron. Los judíos sobrevivieron cautiverios, persecuciones y el intento de exterminarlos. Este pueblo siguió existiendo porque Dios había declarado “Ustedes son mis testigos” y prometió que un día regresarían a la tierra prometida, como dice Ezequiel 39:

28 Entonces sabrán que yo soy el Señor su Dios, quien los envió al exilio entre las naciones, pero que después volví a reunirlos en su propia tierra, sin dejar a nadie atrás.

Y también Jeremías 31 dice:

Naciones, escuchen la palabra del Señor,
      y anuncien en las costas más lejanas:
   "El que dispersó a Israel, lo reunirá;
      lo cuidará como un *pastor a su rebaño."
Porque el Señor rescató a Jacob;
     lo redimió de una mano más poderosa. (v.10,11)

En la historia reciente vemos como se cumplió la palabra de Dios a como se formó la nación de Israel, en la tierra prometida como profetizó Ezequiel en capítulo 38:*

Al cabo de muchos días se te encomendará una misión. Después de muchos años invadirás un país que se ha recuperado de la guerra, una nación que durante mucho tiempo estuvo en ruinas, pero que ha sido reunido de entre los muchos pueblos en los montes de Israel. Ha sido sacado de entre las naciones...

De pocos millones que sobrevivieron en el mundo, preservaron su identidad y regresaron a formar una nación reconocida en todo el mundo, como describe Zacarías 12, hablando de los últimos días:

Y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.
En aquel día convertiré a Jerusalén en una roca inconmovible para todos los pueblos. Los que intenten moverla quedarán despedazados. (3)

Tales cumplimientos de las señales de Israel, testigo de Dios, nos ayuden a restaurar la vista espiritual. Pero no podemos dejarlo así sin tomar acción. La vista renovada debe empujarnos a escudriñar aún más las escrituras, evitando las influencias del mundo y adoptando una mentalidad espiritual así como explica Pablo en Romanos 12:2.

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Muchos citamos este versículo, pero con razón. La renovación de la mente es la única manera de afectarnos el cambio. Por ejemplo, podemos cesar de hablar mal de nuestros vecinos, pero si no dejamos de pensar mal, no hemos cambiado de verdad. Pablo lo explica así en Romanos 13:14.

Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa.

Es decir que si podemos soltarnos de la necesidad de satisfacer nuestros propios deseos, escapamos de la trampa que nos previene cambiar de verdad. No lo logramos siempre. Jesús sí lo mostró perfectamente como dejar atrás su propia voluntad y pensar primero en los demás. Jesús también nos ayuda como nadie más nos puede ayudar y como sanó al ciego en Juan 9. Que gran ejemplo de curación tan alentador para nosotros. Un ciego por completo y sin esperanza en el mundo recibió la vista cien por ciento clara. Este hombre fue trasladado de un camino de oscuridad hacia un camino de luz brillante.

Miremos las señalas para que tengamos confianza en nuestro salvador quien nos sana si se lo permitimos. Nos limpia, nos abre los ojos y nos alumbra el camino como dice Juan 12:46.

Yo soy la luz que ha venido al mundo, para que todo el que crea en mí no viva en tinieblas.

Lo que queda para cumplir  la promesa respecto a Israel es evidente al final de Ezequiel 38:8.

Al cabo de muchos días se te encomendará una misión. Después de muchos años invadirás un país que se ha recuperado de la guerra, una nación que durante mucho tiempo estuvo en ruinas, pero que ha sido reunido de entre los muchos pueblos en los montes de Israel. Ha sido sacado de entre las naciones, y ahora vive confiado.

Jesús puede regresar a este mundo en cualquier momento. Con él viene una nueva época de paz que dura para siempre. Guardémonos, pues, alertos para que cuando El venga, nos cuente entre los justos de la nación de Israel espiritual.

Hermano Jeff Hibbs (Canada)

jueves, 4 de enero de 2018

Testigos de Jehová Reformados: ¿Quien es el Esclavo Fiel y Discreto? Parte 1

Testigos de Jehová Reformados: ¿Quien es el Esclavo Fiel y Discreto? Parte 1: Pero ustedes tienen el Espíritu Santo con el que Jesucristo los ha consagrado, y no necesitan que nadie les enseñe , porque el Espí...

ESCRITURAS ARRANCADAS

Versículos bíblicos difíciles: Escrituras arrancadas
Nuestro comentario versículo por versículo en todo el Nuevo Testamento también puede ser de ayuda con respecto a los pasajes no cubiertos en la lista a continuación; ver aquí
Escritura arruinada | Introducción
Acerca de la Trinidad y el Espíritu Santo:
"Hagamos al hombre a nuestra imagen" Génesis 1:26 | Sabiduría en Proverbios 8: ¿Jesús? | "El Dios poderoso" es. 9: 6 | "Dios con nosotros" Mt. 1:23 | Bautizado en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo Mt. 28:19 | ¿El Espíritu Santo es una persona? | Juan 1: "En el principio era la palabra" | "La palabra estaba con Dios" | "La palabra se hizo carne " | "La palabra era Dios" | "Todas las cosas fueron hechas por él | ¿Cómo fue el Logos / Word Made Flesh? | Jesús se levantó de sí mismo (Juan 2: 19-21) | JJuan 3:13 "Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en los cielos". | "Dios es un Espíritu" (Juan 4:24) / "No contristéis al Espíritu" (Efesios 4:30) | "Bajé del cielo" (Juan 6: 33,38) | "Antes que Abraham fuera, yo soy" (Juan 8:58) | Jn. 10:30 "Yo y mi Padre somos uno". | Juan 14: 9 "Jesús dice ... el que me ha visto ha visto al Padre ...". | "La gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese" (Juan 17: 5) | "Mi Señor y mi Dios" Jn. 20: 2 8 | Romanos 9: 5 "... vino Cristo, que es sobre todo, Dios bendito por los siglos".La roca que los siguió (1 Corintios 10) | Efesios 4: 8-10 - Él condujo una hueste de cautivos | "Estar en la forma de Dios" (Fil 2) | Colosenses 1: 15-18: Por Jesús fueron todas las cosas creadas | Colosenses 2: 9: "Cristo ... en quien mora toda la plenitud de la Deidad corporalmente" | Hebreos 1: 2: "El Hijo ... por quien [Dios] hizo los mundos" | ¿Quién era Melquisedek? | Señor y Salvador ... Dios y Salvador (Tito 2:13; 2 Pedro 1: 1,11) | Porque hay tres que dan testimonio en el cielo (1 Jn. 5: 7) | Alpha y omega |
Acerca del Diablo / Satanás:
Prefacio: Pases mal entendidos de la Biblia con respecto a Satanás | La serpiente en Edén Génesis 3: 4-5 | Hijos de Dios e Hijas de los hombres Génesis 6: 2-4 | El trabajo de Satanás Job Job 1: 6 | El Satanás en el trabajo: ¿un compañero devoto? | Satanás de Job: ¿Un ángel, Satanás? | La deconstrucción del mito de Satanás en Job | Lucifer, rey de Babilonia Isaías 14: 12-14 | El querubín ungido Ezequiel 28: 13-15 | Zacarías 3 | La tentación de Jesús Mateo 4: 1-11 | Jesús en el desierto: un estudio en el lenguaje y la naturaleza de la tentación | Las tentaciones del desierto: una ventana a la mente de Jesús | Legion y los cerdos de Gadarene | Espíritus inmundos Mateo 12: 43-45 | El diablo y sus ángeles Mateo 25:41 | Satanás quita la palabra Marcos 4:15 | Satanás como relámpago Lucas 10: 18 | La mujer atada por Satanás Lucas 13: 11-17 | Satanás entró a Judas Lucas 22: 3 | Pedro y Satanás Lucas 22:31 | Tu padre El diablo Juan 8:44 | Oprimido del diablo Hechos 10: 38 | Niño del diablo Hechos 13:10 / Hijos de Sceva (Hechos 19: 13-16) | El poder de Satanás Hechos 26: 18 | Entregando a Satanás 1 Corintios 5: 5 / Tú juzgarás a los ángeles (1 Corintios 6: 3) / Ventaja a Satanás (2 Corintios 2:11) | El Dios de este mundo 2 Corintios 4: 4 / "El príncipe de este mundo" (Juan 12:31; 14:30; 16:11) | Un ángel de luz 2 Corintios 11: 13-15 | El Mensajero de Satanás 2 Corintios 12: 7 | El Príncipe del Aire Efesios 2: 1-3 | Dando lugar al diablo Efesios 4: 26-27 | Las asechanzas del diablo Efesios 6: 11-13 | "El hombre de pecado" 2 Tesalonicenses 2 | La trampa del diablo 1 Timoteo 3: 6 -7; 2 Timoteo 2:26 | Rechazado después de Satanás 1 Timoteo 5: 14-15 | Resistir al Diablo Santiago 4: 7; 1 Pedro 5: 8 | Cadenas de oscuridad 2 Pedro 2: 4; Jude 6 | El cuerpo de Moisés Jude 9 | "El malvado" en 1 Jn. 5: 18,19 | La sinagoga de Satanás Apocalipsis 2: 9-10, 13 y 24 | Michael y el gran dragón Apocalipsis 12: 7-9 | El diablo y Satanás están unidos Revelación 20: 2, 7 y 10 | El dragón y el lago de fuego |
Sobre el estado de muerte / Reino:
La bruja de Endor y Samuel (1 Samuel 28) | El hombre rico y Lázaro (Lucas 16) | El ladrón en la cruz | El 'Rapto' | "Espíritu, alma y cuerpo" (1 Tesalonicenses 5:23) | Por la fe, Enoc fue trasladado para decir que no debería ver la muerte | Cristo y los "espíritus en prisión" | La tierra se quemó, 2 Pedro 3 | La destrucción de los cielos y la tierra (Apocalipsis 21: 1; 2 Pedro 3: 6-12) |
Objeciones Judías:
Objeciones Judías a Jesús | Objeciones judías a la ascendencia de Jesús | Objeciones Judías a la Doctrina Cristiana de la Expiación | Objeciones judías al uso cristiano de pasajes del Antiguo Testamento | Interpretación cristiana y judía de Isaías 53 | Zacarías 9: Las dos venidas del Mesías | Interpretaciones cristianas y judías de Isaías 7:14 | Interpretación cristiana y judía de Daniel 9 | Objeciones judías misceláneas al cristianismo
El Sábado / Adventismo:
No para destruir la ley, sino para cumplir (Mt 5:17) | ¿ Creen los cristianos que guardan el Pacto de Noah / leyes dietéticas de Hechos 15? |
Some aspects of Bible teaching are hard to interpret. Here are links to discussions on a good many of those.
christadelphia.net